Obama y el racismo en Peru

Gran sorpresa fue la paliza que le dió el candidato Barack Obama a McCain en las recientes elecciones. No me sorprendía que ganaría (aunque tuve mis dudas después de ver que Bush haya podido ganarle a Kerry y Gore), pero no tenía idea del movimiento ciudadano que generaría en Estados Unidos.

Resulta muy interesante recopilar la historia de lo que fue tal vez una de las campañas políticas más interesantes de los últimos años (gran de estudio de caso para cualquier profesional de marketing y publicidad). Mientras estaba absorto entre el marketing viral político y los convincentes discursos, no había reparado lo que estaba pasando por acá, hasta que me topo con esta estupidez:

En el Perú el Alianza Lima está jugando tan mal que arriesga bajar a segunda división, pero en Estados Unidos la posibilidad de que un grone llegue a la Casa Blanca es muy real.

Aquel fragmento que parece sacado del más burdo de los diarios chicha en realidad corresponde a la revista Caretas quien publicó un par de sesudos análisis políticos sobre la campaña política. Pero para ponerle el toque “criollo” agregan semejante bestialidad, además de esta portada.

Lo que podría parecer un lapsus aislado de algún periodista desubicado, no fue sino el punto de inicio de una serie de manifestaciones de varios periodistas que en distintos medios resaltarían una vez más el tema del racismo que aún existe en nuestra sociedad.

Por un lado escuchamos a Los Chistosos en RPP diciendo “en Chincha celebraron comiendo gato la victoria de Obama”, lo cual sorprende porque su humor es bien suave y “correcto” cuando se trata de mofarse de los políticos (sino escuchen cuando hablan de Jorge del Castillo y Alan García). Por el otro a Raúl Vargas diciendo: “vamos pa la casa blanca familia” (¿querrá ser el quinto integrante de Los Chistosos?).

Obama Alianza LimaLibero por su parte saca una portada donde nuevamente hace alusión al mismo mensaje, y el Club Alianza Lima se sube al coche “enviando un mensaje de felicitación” al nuevo presidente de los Estados Unidos.

Todo esto me deja pensando que en el caso del Perú nuestro problema con el racismo es un tema aceptado y expresado a través del humor. En el mejor de los casos hay una visión paternalista (pobrecito), más no igualitaria. El humor sirve para criticar pero también para ridiculizar y descalificar.

Si bien no somos el único país con problemas de racismo (en Estados Unidos es un tema serio), aquí se sigue perpetuando el modelo colonial de darle a todos un lugar dentro de cierta jerarquía social. Por lo cual adquiere sentido la idea que nos han transmitido todos estos medios, que la gente de Chincha, de Alianza Lima y Obama por tener la misma tonalidad de piel son iguales.

Causa mucha pena saber que en nuestro querido país aún se mantenga este esquema mental en muchas personas, el cual fue creado hace ya bastantes siglos. Y siendo optimistas quiero creer que es algo propio de generaciones pasadas y congeladas en el tiempo, que inevitablemente desaparecerán para dar paso nuevas personas que no tengan semejante modelo mental.

Si tengo algo que rescatar del nuevo presidente de Estados Unidos es que ha dado una gran lección de superación, no por su color de piel sino por toda una vida de duro trabajo y esfuerzo partiendo de un origen humilde, que lo ha convertido en el hombre exitoso que actualmente es.

Les dejo un pedacito del inspirador discurso que dió al anunciarse su victoria:

Nunca parecí el aspirante a este cargo con más posibilidades. No comenzamos con mucho dinero ni con muchos avales. Nuestra campaña no fue ideada en los pasillos de Washington. Se inició en los jardines traseros de Des Moines y en los cuartos de estar de Concord y en los porches de Charleston. Fue construida por los trabajadores y las trabajadoras que recurrieron a los pocos ahorros que tenían para donar a la causa cinco dólares y diez dólares y veinte dólares.

Adquirió fuerza de los jóvenes que rechazaron el mito de la apatía de su generación, que dejaron atrás sus casas y sus familiares para hacer trabajos que les procuraron poco dinero y menos sueño.

Adquirió fuerza de las personas no tan jóvenes que hicieron frente al gélido frío y el ardiente calor para llamar a las puertas de desconocidos y de los millones de estadounidenses que se ofrecieron voluntarios y organizaron y demostraron que, más de dos siglos después, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no se ha desvanecido de la Tierra.

Esta es vuestra victoria.