Shakespeare y la renta básica

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El lío entre el gobierno y Telefónica por eliminar la renta básica de telefonía no tiene fin. A partir de ese suceso, Rolando Arellano ha escrito un artículo muy bueno en la edición de hoy de El Comercio. En este hace un paralelo entre la versión cinematográfica de “El mercader de Venecia” (de W. Shakespeare) y el actual debate que tiene a todos los usuarios de telefonía en vilo.

Por cierto, la película (El mercader de Venecia) es altamente recomendable. Vayan a verla. 🙂


Al Pacino como Shylock
Quinientos años después, no nos hemos dado cuenta aún de que el bienestar de corto plazo muchas veces es gran enemigo del bienestar permanente

Por Rolando Arellano, doctor en marketing*

Acabo de ver la película “El mercader de Venecia”, donde la estupenda actuación de Al Pacino probablemente le otorgará un Óscar el año próximo. Quienes conozcan esa obra, sabrán que su parte cumbre trata de un prestamista, Shylok, que en la Venecia del 1500 presenta ante la corte del Dux su demanda de cobrar la garantía de un préstamo hecho al mercader Signore Antonio. Quinientos años después, el Cisne de Avon, nombre con el que se conocía a William Shakespeare, sigue sorprendiéndonos con su conocimiento del comportamiento humano, pues su historia se podría aplicar hoy a la discusión entre la Telefónica y el Gobierno sobre la eliminación de la renta básica.

Por razones propias del enredado espíritu humano, en la obra Shylok quiere que la corte lo autorice a tomar una libra de carne, cerca del corazón, de Signore Antonio, como compensación por un plazo de pago no cumplido. Aunque el Dux de Venecia considera que el pedido es injusto y desproporcionado, y a pesar de que los usureros sufren del desprecio público, debe escuchar su pedido, pues existe un contrato válido entre este y el mercader. El gran argumento de Shylok es que si la corte veneciana no acepta su demanda, ella quedará desacreditada ante el mundo comercial y ni su palabra ni sus contratos serán respetados en el futuro. Como es de esperar, el Dux no tiene otra opción que autorizar al usurero a cobrar lo que legalmente le corresponde.

¡Cuánta semejanza vemos hoy en el caso del Gobierno y Telefónica, donde esta última defiende su derecho al cobro de la renta básica basada en la existencia de un contrato debidamente firmado! Sin ninguna duda, si se tratara del ducado de Venecia de 1560, no habría mayor discusión y se dejaría a Telefónica ejercer su derecho legal. Desgraciadamente, el Perú parece no haber entendido esta enseñanza y coquetea con el argumento del bien mayor, frente al del mantenimiento de la palabra empeñada. Quinientos años después, no nos hemos dado cuenta aún de que el bienestar de corto plazo muchas veces es gran enemigo del bienestar permanente.

Sin embargo, en los dramas shakesperianos, como en la vida, los desenlaces no siempre son los esperados. Aunque no daremos los detalles, para no importunar a quienes quieren seguir la obra, vemos que aunque el contrato y la corte le daban el derecho, Shylok se ve imposibilitado de actuar como quisiera. Peor aun, con cargo a represalias mayores por amenazar la vida de un cristiano, debe retirarse maltratado, perdiendo préstamo y venganza.

Hubiéramos podido continuar haciendo un paralelo mayor entre el drama del bardo inglés y la comedia del Perú del 2006, para hablar sobre la manera en que debieran actuar Gobierno y Telefónica en este entuerto. Creemos, sin embargo, que el lector podrá completar la historia mejor que este simple escribano de temas de negocios.

*ARELLANO MÁRKETING, INVESTIGACIÓN Y CONSULTORÍA

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